En el antiguo Egipto

La historia de las representaciones eróticas es tan antigua como la historia de las representaciones sin más. Las cerámicas precolombinas, las ilustraciones de las cerámicas griegas, los frescos de Pompeya… son buenas muestras. Me ha llamado la atención este papiro del antiguo Egipto, puro anticipo de una viñeta de tebeo erótico actual:

La página de donde he copiado la imagen dice:

«Egipto, reproducción del papiro 10.018

Representa un mito acerca de la Creación

Actualmente en el British Museum»

Representa un mito, algo muy cercano a una imagen onírica. No se aleja mucho de lo que se sigue representando en algunos cómics. Fantasías ilustradas de ayer y de hoy.

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Arrugas

Seguramente el fenómeno más destacable en sociedad en el mundo del cómic reciente es el éxito de Arrugas, de Paco Roca (Francisco Martínez Roca, valenciano nacido en 1969).

Concebido y publicado como novela gráfica, Arrugas apareció en 2007, un año cargado de novedades ilustradas. Ganó el Premio Nacional en 2008 y fue llevado al cine en 2011, obteniendo dos premios Goya en la edición de 2012. El libro va ya por la octava edición y ha aparecido en diferentes países e idiomas. Todo un éxito, sin duda.

La narrativa de Arrugas es sencilla y eficaz. Es el tipo de cómic que agrada a quienes no leen cómics. Tiene el acierto de tratar de un tema novedoso. La historia se desarrolla en una residencia de ancianos y gira en torno al Alzheimer, la soledad, la amistad. Sin embargo, el tratamiento del tema no cae en esa pornografía de los sentimientos que tanto agrada hoy en día. Al contrario, la historia se narra de un modo valiente y sensible, que no sensiblero.

Paracuellos

Mi emancipación, mi acceso a la mayoría de edad biológica, intelectual y moral (la civil tardaría un poco más), estuvo marcada por las circunstancias de un país que también empezaba a acceder a la emancipación y a la mayoría de edad, política en este caso. Entre mis recuerdos de entonces ocupa un lugar un entorno que asocio a la revista antifascista El Papus. Era el año 1977 y hojeando los números del semanario di por casualidad con unas tiras o historietas de un tal Carlos Giménez. Estas tiras eran los orígenes de lo que acabó siendo uno de los referentes indiscutibles del cómic español: Paracuellos.

Aquello era fuerte. Los dibujos impactantes de Giménez narraban historias de niños acogidos en los Hogares de Auxilio Social en la postguerra más dura y difícil que ha conocido nuestro país. La España fascista y sus brutales agentes captados a través de unos mocosos desvalidos y a la vez muy vivos. Las viñetas, los encuadres, la temática y su propósito nos hicieron comprender que el mundo de los tebeos también podía acceder a un lenguaje y una expresión para adultos.

El éxito de estas tiras, cuyo nombre común Paracuellos se lo debe el autor a su público, dio lugar a seis series y álbumes con el mismo formato. Hace unos años se recogieron en un único volumen, con prólogo de Juan Marsé (otro niño de la guerra).

Es indiscutible el magisterio de Carlos Giménez entre los historietistas españoles. Leyendo las Nuevas hazañas bélicas que comento arriba, se puede apreciar su influencia.

Hoy me impactan las historias de esos niños y su entorno de otro modo a como entonces lo hicieron. Dejo este post como homenaje a nuestros años de formación y a su recuerdo.

Manifiesto Comunista

Una de las pruebas a favor de las posibilidades que encierran el entorno y el lenguaje de los cómics son las ediciones ilustradas del Manifiesto Comunista de Marx y Engels. El grafismo y las viñetas al servicio de la difusión de ideas. Un poco en la línea del proyecto que dicen que tuvo el cineasta Eisenstein: filmar en imágenes Das Kapital. Solo que el Manifiesto es más llevadero, y el lenguaje gráfico permite otras cosas.

Se han hecho varias versiones ilustradas o en cómic del manifiesto. Yo conservo un ejemplar de la que probablemente sea la primera edición en castellano:

La expresión «Sólo para adultos» que figura en la portada responde a una legislación de la época. Hoy en día, en general, esa expresión -«Para adultos»- se refiere a otra cosa. De la cual también hay buenas muestras en el mundo del cómic.

Kiki de Montparnase

En Fun Home, el cómic de que hablaba ayer, Alison Bechdel realiza un tipo de biografía íntima muy sugestivo. Es una indagación de raíces proustianas a la vez que una celebración del amor hacia el padre. Hoy traigo aquí otra novela gráfica más cercana al biographical comic usual y hermanada por ello con el género biographical picture cinematográfico (las biopics).

Alice Prin fue una mujer francesa que vivió en la primera mitad del siglo XX. De origen provinciano y humilde, se trasladó siendo muy joven a París y se convirtió en amiga, modelo y musa de un buen número de artistas de la vanguardia de entreguerras (Cocteau, Breton, Duchamp, Picabia, Tzara, Picasso, Modigliani, Soutine, Calder…). Fue la reina del barrio de Montparnasse, nido de los bohemios, pintores y artistas, y conocida por todos como Kiki de Montparnasse.

Su relación más íntima y duradera fue con Man Ray, quien inmortalizó a Kiki con una fotografía que se convirtió en un icono de los surrealistas: El violín de Ingres,

En 2007 salió a la luz una novela gráfica (acepto finalmente esta denominación) titulada precisamente Kiki de Montparnasse:

Una vez más es una mujer quien se ocupa del dibujo y la entintación en blanco y negro: Catel Muller. El guion es de José-Louis Bocquet.

Una de las curiosidades de esta obra es cómo con un grafismo sencillo se reproducen los rostros y algunas de las obras de los artistas que participan en la trama. La historia que se cuenta es la de una mujer que habiendo sido diosa, efímera si se quiere, aunque inmortalizada en tantísimas imágenes, acabó siendo olvidada y otras cosas más tristes. La joie de vivre y una de sus contrapartidas.

Magnífica novela, en todo caso. Se lee como un tebeo.

Fun Home

Fun Home. A Family Tragicomic (2006), de Alison Bechdel, es una de las obras que llevan a uno a conocer un ejemplo de novela gráfica. Si se quiere, adolece un poco de cierto elitismo cultural, pero es que a fin de cuentas se trata de una indagación personalísima que la autora lleva a cabo en su propia vida en relación con la figura paterna.

El culturalismo viene de serie en este caso dadas las circunstancias biográficas de Alison Bechdel y de su propio padre. Cada uno es hijo de su tiempo y de sus circunstancias, de modo que cada uno aplica su arte a ese propio tiempo y esas propias circunstancias. No obstante, es más que legible, entendible y disfrutable.

Al menos a mí me pareció una obra muy digna de consideración.

Novela gráfica

Decía al principio de este blog que la expresión «novela gráfica» no termina de satisfacer a todos los interesados en el mundo del tebeo, la historieta y el cómic. Entre otras cosas, porque tampoco están muy bien definidos los rasgos que convierten a una serie de viñetas y de tiras en una novela gráfica. No hay acuerdo en la extensión requerida, ni en la exigencia de unidad de acción, ni en el tipo de formato (tapa dura y vertical o no), ni en si ha de haber una pátina cultural en la obra, ni en si hay en general otras o más características esenciales o definitorias para este tipo de obra. No obstante, hablando de novelas gráficas, haberlas haylas. Y no desde hace solo un par de décadas. Las joyas de la Castafiore cumple ya cincuenta años. Y un poco después le sigue La balada del mar salado.

              

A mí me parece que la dificultad de definir qué se entiende por novela gráfica es una variante de otra dificultad más genérica: aquella que talmente consiste en definir qué es una novela. La tipología de novelas es tan variada como la tipología de novelas gráficas. Y en fin, no estamos aquí para discernir académicamente nada. Sabemos lo que es realmente una novela cuando la disfrutamos leyéndola. Exactamente es lo mismo que ocurre cuando disfrutamos con una novela gráfica.