¿Un medio frío?

Si adoptamos la distinción de McLuhan entre medios fríos y medios calientes:

http://www.sabersinfin.com/index.php?option=com_content&task=view&id=282&Itemid=89

tenemos que la historieta, el tebeo, el cómic es un medio frío.

El grado de participación del lector de historietas es muy elevado. Lo mismo ocurre con internet. Y el teléfono. Son medios fríos en los que la definición de la señal tiene que ser completada por el sujeto receptor. Baja definición y alta actividad del perceptor.

Los medios calientes son otra cosa. El cine, la radio, la televisión. En ellos, la participación del oyente y espectador puede llegar a ser tan nula como cuando alguien duerme la siesta con los documentales de ‘la 2’ como fondo. Son curiosamente los medios más masivos. Por sí mismos no exigen la dedicación que sí es requisito en los medios fríos.

Leer una obra gráfica exige un comportamiento similar al que exige leer un libro de poemas, o un ensayo, o una novela. Pero se trabaja más la vista.

Jóvenes leones

Y tanto que la historieta es un medio frío que exige la atención completa del lector. (En el límite, esta distinción entre frío y caliente se desvanece cuando el sujeto se implica activamente con el medio que sea.)

En cierta ocasión conversábamos, allá por los ochenta, cuando la transición del tebeo al cómic, unos cuantos contertulios. Se hablaba de la educación de los jóvenes del día. Alguien dijo: Es que solo leen cómics. Otro respondió: Ojalá leyeran, aunque fuera solo cómics.

Brieva

El trabajo de Miguel Brieva (n. 1974) es muy interesante. Difícil de clasificar, se le incluye en el apartado de humoristas gráficos, pero su obra tiene más dimensiones. Su estética visual está claramente inspirada en el grafismo ingenuo y optimista de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo. Los textos que acompañan a las viñetas, sin embargo, son mordaces, demoledores, un poco mostrando el disparate a que nos ha llevado el consumismo ingenuo y optimista de aquellos años de felicidad prometida.

Brieva emplea textos propios, aforismos, eslóganes mediáticos, cualquier tipo de cadena significante para alumbrar viñetas cargadas de significado.

Sorprendente, según mi opinión.

Familias de tebeo

Los tebeos españoles de nuestra infancia estaban llenos de familias; la familia tal, la familia cual. El paradigma de todas ellas era «La familia Ulises», del TBO. Eran tiempos en los que la familia, junto con el municipio y el sindicato, llenaban los tres tercios de aquella autodenominada democracia orgánica. En fin, los tebeos como reflejo de la época en que se producen.

El naturalismo de los Ulises desapareció en las otras familias de la editorial competidora del TBO, la editorial Bruguera y sus Pulgarcito, DDT, Can Can, etc. En esos tebeos publicaban Vázquez, Ibáñez, Escobar, Peñarroya y otros, cada uno de ellos con sus correspondientes familias.

De Manuel Vázquez, La familia Cebolleta forma parte del imaginario colectivo. En particular, el abuelo Cebolleta, que ya es un lugar común en conversaciones cotidianas.

De Vázquez también fue notorio en aquellos tebeos, además de «La familia Cebolleta», otro singular clan de este autor, el de «La familia Churumbel»:

Los Churumbel eran una familia de gitanos cuyo principal negocio consistía en afanar. Hablaban un lenguaje propio. Es normal que en un momento dado la serie fuera suprimida por los tintes racistas que pudiera contener. Censurada antes de la moda de lo políticamente correcto, cabe decir.

No sé si la costumbre actual de referirse a los niños de uno como los churumbeles guarda relación con los personajes de la serie de Vázquez. En todo caso, dichos personajes permanecen en la retina de los de mi generación.

Crumb

El cambio cultural y social iniciado entre finales de los cincuenta y principios de los sesenta en EEUU, tuvo una clara manifestación en el mundo de los cómics. A Robert Crumb se le considera el padre en cierto modo del cómic underground:

A Crumb lo conocimos en España a través de la revista Star. Luego aparecerían tiras suyas en El Víbora y en Makoki. Fue uno de los inspiradores de la denominada aquí «línea chunga», en oposición a la «línea clara». Algo diremos sobre ello.

El trazo y la obra de Crumb es reconocible a primera vista. Dos personajes suyos la mar de influyentes en todo aquel cotarro fueron el gato Fritz y Mr. Natural.