Legislación y tebeos

Las normas jurídicas aplicables a un ámbito (social, político, económico, cultural) configuran ese ámbito. Ocurre lo mismo a la inversa. La dinámica social, política, económica, cultural… condiciona la actividad del legislador frente a esa dinámica. De modo que a la postre lo que hay es una relación dialéctica entre el Derecho y la Sociedad. Y en el límite, la historia de las normas referidas a un ámbito viene a ser una historia de ese ámbito.

Lo que se le presenta al lector de La legislación sobre historieta en España, de Ignacio Fernández Sarasola, es una historia resumida de las vicisitudes del tebeo español hasta nuestros días.

Fernández Sarasola es profesor de Derecho Constitucional. Es un experto, por tanto, en materia de derechos y libertades fundamentales -entre las que se encuentra la libertad de expresión- y en la forma de articular dichas libertades. Qué mejor formación que la suya para abordar, sistemáticamente, el asunto de la legislación sobre la historieta en nuestro país, desde el siglo XIX hasta el momento actual.

El método que sigue el autor consiste en hilvanar su exposición entrelazando una triple perspectiva: normativa, institucional y doctrinal. El resultado es un libro de bolsillo de casi doscientas cincuenta páginas cuya lectura rebasa su dimensión material. La excusa del libro puede ser lo que su título indica, una materia árida de interés solo para especialistas. Pero lo que de hecho realiza Fernández Sarasola es proyectar una amena visión de los avatares de la ilustración y del cómic hispano, muy documentada y oportunamente enriquecida por el cuerpo de notas que cierra cada uno de los capítulos del libro. Quizás habría estado bien la inclusión al final de una Bibliografía ordenada de las múltiples fuentes referidas en las notas, si bien no es esta una ausencia grave.

Desde mi punto de vista, destacaría el debate doctrinal que presenta el autor. En concreto, el deslinde que efectúa entre el tinte diferente que adoptaron las campañas anticómic en países como Estados Unidos, Francia, Canadá y Reino Unido, por un lado, y en España, por el otro lado. Escribe el autor (pp. 237-238):

“… mientras en las campañas anticómic de otros países se adoptó una postura intelectualmente elitista y negativa … en España la doctrina fue más bien políticamente implicada y positiva…”

La aclaración de esta cita requiere abordar los contenidos propios del libro. Animo desde aquí a los lectores curiosos, interesados no solo por el disfrute de cómics, sino también por la historia cultural en que los mismos se inscriben, para que deletreen las sustanciosas páginas de La legislación sobre historieta en España.

Es de señalar la importante actividad de la Asociación Cultural Tebeosfera (ACyT) respecto a la dignificación académica de los cómics. El libro de Fernández Sarasola enriquece el catálogo de aciertos del entorno Tebeosfera. La reciente publicación del Dicccionario terminológico de la historieta, de Manuel Barrero, es la última guinda de ACyT.

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