Pathos y matemáticas en lenguaje de cómic (Última lección en Gotinga)

Al leer Última lección en Gotinga (2009), de Davide Osenda (n. 1972), me acordé de Logicomix (2008) [aquí] y de la frase que dice Apostolos Doxiadis, uno de los autores de esa novela gráfica, representado como sí mismo en el libro:

«”Las matemáticas y los cómics son como aceite y agua”… …¡Nunca se mezclan!» (p. 202)

Y de hecho, las matemáticas tienen en Logicomix una importancia indirecta, supeditada a la lógica (el título de la charla de Bertrand Russell que guía la narración de este cómic es: “El papel de la lógica en los asuntos humanos”). Aun así, lo que predomina en Logicomix es una sucesión de acontecimientos, personajes, ambientaciones y diálogos que conforman una narración novelesca.

Sin embargo, Última lección en Gotinga es un tebeo que sí se centra en las matemáticas y, en concreto, en la representación de un problema matemático, el del infinito expresado a través de la hipótesis del continuo.

Pero esta Última lección… no es meramente la ilustración para legos de un problema matemático. Es un cómic. Davide Osenda utiliza el lenguaje de la narrativa secuencial, bellamente por cierto, para exponer el problema del infinito cantoriano. Y lo hace de un modo tal, que la cuestión de los transfinitos se imbrica en un instante de la historia del antisemitismo (en la Alemania nazi) y en otras circunstancias concernientes a los dos protagonistas de este relato, el profesor y el oyente. Es un pathos matemático -ante el problema del infinito-, entonces, lo que Osenda nos muestra con la excusa argumental de una lección de pizarra, la cual deviene finalmente en la exposición de un auténtico pathos existencial. Todo ello, ya digo, en lenguaje de cómic.

Hay un aforismo de Ludwig Wittgenstein en su Tractatus Logico-Philosophicus (1918, 1921) que dice así:

«4.014 El disco gramofónico, el pensamiento musical, la notación musical, las ondas sonoras, están todos, unos respecto de otros, en aquella interna relación figurativa que se mantiene entre lenguaje y mundo.

A todo esto es común la estructura lógica.

(Como en la fábula, los dos jóvenes, sus dos caballos y sus lirios son todos, en cierto sentido, la misma cosa.)»

De algún modo, este aforismo subyace no solo al sentido, sino también a la forma de Última lección en Gotinga. Una forma caracterizada, hay que decirlo, mediante un dominio de la acuarela por parte de Osenda que transmite también algo así como un pathos estético (junto al matemático y al existencial).

Y hablando de estética, acabaré esta entrada copiando aquí el § 67 de la Monadología (1714, 1840) de Leibniz. El parágrafo describe la cuestión de los transfinitos poéticamente, un poco a la manera en que lo haría un artista gráfico como Davide Osenda:

«Cada porción de materia puede ser concebida como un jardín de plantas o como un estanque lleno de peces; pero cada rama de planta, cada miembro de animal y cada gota de sus humores es también un jardín o un estanque de la misma clase.»

Una grata lección.

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