Rayco Pulido, superrealista galdosiano

Sobre el escritor Pérez Galdós siempre pesará una losa, aquella que dejó caer sobre él un personaje de Luces de Bohemia, el esperpento trágico de Valle-Inclán, refiriéndose a la RAE: “Precisamente ahora está vacante el sillón de Don Benito el Garbancero”.

Tuvo que llegar el cine de Luis Buñuel para demostrar que entre los garbanzos de Galdós trasparece una superrealidad que entronca con las ensoñaciones, muchas veces sórdidas, otras no tanto, sugeridas por la tradición realista de la literatura y el arte. El mejor realismo deviene surrealismo. Seguramente Max, el autor de Bardín, lo intuyó.

Y no cabe duda de que Rayco Pulido (n. 1978), Premio Nacional de Cómic 2017 por Lamia, lo interiorizó.

El hecho de que sean canarios los dos, Galdós y Pulido, sirve acaso para explicar la inserción del escritor en la biografía escolar del historietista. Pero es esta una contingencia con resultado causal, en cuanto Rayco Pulido reconoce [aquí, por ejemplo] su aprecio sin límites por el escritor. Pérez Galdós, por así decir, forma parte esencial de la mandorla creativa de Rayco Pulido. Solo que, como decimos, trascendiendo el realismo al enriquecerlo con aportaciones superrealistas.

La tremenda historieta “Socartes-Madrid”, incluida en la antología Panorama. La novela gráfica española hoy (2013), sintetiza de algún modo el planteamiento estético -poiético- de Rayco Pulido. Consta de nueve planchas, tres a manera de prólogo onírico y seis de carácter realista con apunte final tenebroso. En la presentación de esta historieta, se indica que “Socartes-Madrid” se relaciona directamente con Nela (2013), adaptación o conversión gráfica por parte de Rayco de la novela Marianela, de Benito Pérez Galdós.

Nela es un ejemplo cumplido de novela gráfica con guion adaptado: actualiza un texto preexistente. Pero Pulido elimina en esta obra la retórica omnisciente y decimonónica de Galdós, a la vez que da muestras de su talento narrativo visual en lenguaje de cómic. Y de paso, nos propone una especie de teoría de la visión, más platónica al cabo que sensualista.

Los elementos galdosianos perduran en Lamia, si bien en esta ocasión el guion de la historieta es original (en el sentido de no adaptado). Costumbrismo de café, portería y ultramarinos. El mendigo tullido, tan buñuelesco. La Barcelona franquista, amadrileñada. El significado anticlerical. En una viñeta de Lamia, por cierto, aparece un ejemplar de Misericordia, novela de B. Pérez Galdós.

Este galdosianismo de Rayco Pulido le sirve en Lamia para amueblar una intriga que combina la pátina del viejo semanario de sucesos El caso, la España de los seriales radiofónicos y aspectos superrealistas, presentes tanto en los comportamientos de ciertos personajes (Laia, Carlos, Mauricio…) como, sobre todo, en la gráfica del dibujante, sus representaciones y lo que estas enlazan.

Es el superrealismo, en fin, específico del tebeo.

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