Soldados de Salamina no se pierde en la traducción

Lo mejor que se puede decir del tebeo Soldados de Salamina (2019), de José Pablo García, es que no se pierde en la traducción de la novela homónima de Javier Cercas. Es decir: 1) si traducir con acuidad un texto de un lenguaje a otro requiere un conocimiento cabal como mínimo de los dos lenguajes implicados, junto a otros saberes más específicos, inherentes tanto a los contenidos como a la forma del texto en cuestión, y 2) José Pablo García demostró ya su pericia en este tipo de traducción al trasladar a lenguaje gráfico La guerra civil española (2016) y La muerte de Guernica (2017), dos estudios históricos de Paul Preston, 3) ahora José Pablo revalida con Soldados de Salamina su talento historietístico al transmutar una novela agráfica previa en novela gráfica.

                                                 Javier Cercas y José Pablo García

Aparentemente, la historia que cuenta Soldados de Salamina es una vivencia del escritor falangista Rafael Sánchez Mazas ocurrida en enero de 1939. Pero esta en realidad no es la historia principal de la novela, sino la anécdota de la cual arranca el libro. La historia de Soldados de Salamina va mucho más allá de esa anécdota. Es una historia que teje sutilmente Javier Cercas y a la postre descubre el lector. Es también la historia de una historia y de una novela. Una investigación. Un metarrelato histórico. Una complicidad suscitada por el autor. Según avanza la novela, el lector se va empapando de la urdimbre propuesta por Cercas, recuerda o consulta lo que fue la batalla de Salamina, lo que fue Falange española, lo que fue la guerra civil. Se representa a los combatientes republicanos, el exilio y los campos de concentración franceses, la legión extranjera, la segunda guerra mundial. Descubre hacia el fin la inmensa metáfora que encierra el título del libro y su actualización. Un hallazgo que emociona. Quiénes fueron ciertamente  los soldados de Salamina del siglo pasado.

En mi caso puedo decir que al leer y contemplar Soldados de Salamina de José Pablo García se ha reactivado la experiencia que sentí ante la novela de Cercas. El dibujante malagueño realiza un nuevo Doppleganger a partir de un original. Ya hizo algo parecido con los textos de Preston, pero ahora recuerda más todavía al trabajo de Paul Karasik y David Mazzucchelli con Ciudad de cristal, de Paul Auster, novelas al cabo las dos en uno y otro lenguaje. El dominio del tempo narrativo es fundamental en la construcción de un relato. José Pablo García demuestra en Soldados de Salamina que sabe muy bien ejercer dicho dominio. En lenguaje gráfico.

El imaginario que colma la segunda parte de Soldados de Salamina, y subyace en las otras dos, es bien conocido por José Pablo en virtud de sus trabajos anteriores. Es también un imaginario común que configura nuestro presente, en contra del olvido interesado. Nunca está de más recuperarlo, dados los tiempos que corren.

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