Grange-Tardi y los nuevos partisanos

 «Esta historia, que no es ni autobiografía ni ficción, invita a seguir el recorrido militante de Elise, una joven como muchas otras de aquella época.» 

Son palabras de Dominique Grange en el Epílogo de Elise y los Nuevos Partisanos, cómic guionizado por ella misma y dibujado por Jacques Tardi. 

Es tan indiscutible el magisterio gráfico de Jacques Tardi como lo es su pensamiento lateral, que en realidad es lateral relativamente, respecto a la corriente principal, pero en otro sentido es un pensamiento directo, centrado, para nada complaciente con las instituciones. Tardi es muy contundente en sus afirmaciones y gestos, pero lo es más si cabe en su propuesta estética, claramente en favor de la lucidez. Es la suya, en definitiva, una actitud honesta. Como honesto es el tebeo Elise y los Nuevos Partisanos. Dominique Grange relata una historia que es la suya sin serlo, pues es la historia de algo más que una corriente, la de un movimiento que sacudió los cimientos y las estructuras del poder establecido no ya en Francia, sino en prácticamente el mundo entero. No obstante, Grange y Tardi reflejan en su cómic la vertiente francesa de ese movimiento a partir de la figura de una joven inquieta entregada a la causa de la revolución maoísta, no solo con su voz y su guitarra, sino con su praxis vital. El tebeo recoge acontecimientos políticos, vividos en la calle a través de manifestaciones sobre todo, que abarcan desde los trágicos sucesos de 1962 en París que desembocaron finalmente en la independencia de Argelia, hasta el desencanto y la disolución del movimiento que tuvo lugar especialmente a partir del segundo lustro de los años 1970. Un lugar central en este recorrido lo ocupa el fenómeno Mayo del 68, un momento en el que pareció que un nuevo mundo era posible, Fue un fenómeno que como tal (la ocupación de calles, fábricas, centros de enseñanza, etcétera) duró poco, pero que sin embargo iluminó una posibilidad. No parece ser la nostalgia el impulso dominante en la propuesta de Grange y Tardi, sino el deseo de que esa luz no se apague del todo, se transmita en el presente y tal vez sea la chispa que alumbre el provenir. Un tebeo, ya digo, honesto y bienintencionado. El arte y la historia, a veces, pueden ir de la mano.

El relato de Elise y los Nuevos Partisanos, su diégesis, termina más o menos cuando comienza la acción política en Del Trastevere al Paraíso, un tebeo de hace dos años escrito por Felipe Hernández Cava y dibujado por Antonia Santolaya. En este último, Cava y Santolaya registran también las aspiraciones de aquella generación pero centrándose en la experiencia italiana durante los llamados años de plomo, cuando el brigadismo se apoderó de la lucha revolucionaria. La actitud de Hernández Cava ante su historia (que comento aquí) dista mucho de la de Dominique Grange ante la suya, aunque también es verdad que ambas historias se centran en prácticas políticas diferentes. No hay de qué arrepentirse, al contrario, nos viene a decir Grange.

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