Trauma, olvido, transmigración

Si un modo habitual de convivir con el trauma consiste en olvidarlo, y hay traumas individuales (una vivencia desagradable en la infancia, p. e.) y traumas colectivos (una masacre, una guerra) ―por mucho que, en última instancia, el trauma sea siempre personal―, diremos entonces que igual que hay una amnesia individual, hay también una amnesia colectiva. Este es el planteamiento que subyace, o así lo parece, bajo Las personas de los apartamentos dorados, el cómic (o manhwa) de Park Kun-woong que consigue, en casi setecientas páginas, acaparar la atención de un lector intrigado, a la vez que asombrado, por la historia que ahí se cuenta.

Una historia, además, instalada en el género «estamos muertos pero no lo sabemos», que si bien ha dado buenos resultados en ciertas narraciones (en el plano diegético sobre todo), se presenta a la vez como un género sumamente arriesgado y proclive a la chapuza. El riesgo procede, entre otras razones, de que hablamos de relatos más bien metafísicos ―en el sentido vulgar de ‘metafísica’, una especie de transfísica que acepta la existencia de una vida más allá de la muerte―. Y esos mimbres, queramos o no, se prestan a la construcción de relatos desmañados. Aunque a veces se acierta.

El acierto de Park Kun-woong tiene diferentes motivos, todos ellos implicados en una construcción excelente del relato. Uno de ellos es que su supuesto metafísico no se limita a la diégesis o a la historia contada, sino que es trascendido por medio de un discurso que remite a la sevicia que acompaña a las guerras. Es este un discurso cuyo alcance, si bien se ajusta a la guerra de Corea en esta historia, deviene universal.

Otro motivo del acierto de Park Kun-woong en Las personas de los apartamentos dorados reside en las virtudes simbólicas que el relato contiene. La pérdida de memoria, la ignorancia del nombre propio que uno tiene, la ausencia de identidad personal… La transmigración de las almas puede ser una metáfora metafísica, pero se halla anclada en experiencias existenciales vinculadas a la repetición de rutinas, costumbres, hábitos del todo insignificantes… al menos hasta que haya un proceso de recuperación de la memoria, tal y como se contempla en este cómic.
Y por supuesto, tratándose de un cómic, Las personas de los apartamentos dorados atrapa al lector por la belleza (sea eso lo que signifique) de sus imágenes, sabiamente yuxtapuestas y entrelazadas con las palabras que articulan el texto.

Chillida o el espacio ilustrado

Más que temporal, el arte de Chillida es espacial. Así queda evidente en El mapa de Chillida, el cómic de David Marto recién publicado hace dos meses. La capacidad de síntesis que Marto despliega en esta obra permite comprender cómo Eduardo Chillida perteneció a una época, un momento histórico, que dejaba de lado la dimensión temporal humana en favor de una lectura puramente espacial, geográfica ―estructuralista― de nuestro entorno. Es una concepción ilustrada que impulsa la consecución de unos valores atemporales: tolerancia, paz, diálogo, justicia, etc., que el artista promovió con sus inmensas esculturas (obra pública) por diferentes puntos de la geografía no solo española. En cualquier caso, dejaré que quienes lean esta historieta descubran la belleza que encierra, pese a su aparente simplicidad.

No he podido evitar acordarme de una anécdota. En uno de sus libros, no recuerdo ahora en cuál, el donostiarra Savater escribe que iba paseando por su ciudad cuando se le acercó un viandante que buscaba la forma de llegar a «El peine del tiempo» [por «El peine del viento», de Chillida, que se encuentra frente al Cantábrico en San Sebastián]. Savater, ni corto ni perezoso, le respondió que el peine del tiempo es el que nos deja a todos calvos.
Frente al tiempo, no cabe duda de que Eduardo Chillida optó por el espacio.

El espacio-tiempo y la modernidad del cómic

Richard McGuire: Aquí (Here), 1989
La relatividad del espacio-tiempo de Einstein, así como la indisolubilidad de la imagentexto de Mitchell, encuentran en el cómic una forma de realización. Ambas dimensiones se conjugan y crean una realidad inseparable de la modernidad. He ahí la singularidad de la historieta.

Paul Preston y José Pablo García

Me parece que nunca conseguiremos desembarazarnos de la figura de Francisco Franco, ni en el plano personal (al menos en mi caso, debido a mi edad), ni en el colectivo (en vista de la deriva que están tomando los asuntos políticos, no solo en España). Esta es una mera observación personal, motivada por la lectura y contemplación del nuevo cómic de José Pablo García: Franco, en el que el dibujante malagueño adapta en lenguaje gráfico la documentada biografía que Paul Preston dedicó al general ferrolano.
Esta es la tercera ocasión en la que José Pablo traspone a historieta una obra histórica de Preston. Lo hizo previamente en 2016 con La guerra civil española y en 2017 con La muerte en Guernica. En estos títulos, como en otros del mismo dibujante ―Soldados de SalaminaEl hijo del chófer, o Los desastres de la guerra― García muestra su solvencia a la hora de «traducir» una obra escrita en un medio (el literario) a otro medio (el del cómic). A tenor de los resultados, es ciertamente una suerte contar con los tebeos realizados por tan hábil traductor, además de gozar con la original Las aventuras de Joselito.
En su biografía sobre Franco, Paul Preston sabe conciliar el talante psicológico del autócrata general con el devenir histórico de los tres primeros cuartos del siglo XX español. En Franco, José Pablo García adapta perfectamente en cómic esa conciliación. Es otra manifestación de la coincidencia entre lo personal y lo colectivo a que me refiero al principio, solo que en el caso del dictador Franco la fusión entre ambos órdenes tuvo consecuencias cuando menos dramáticas.

Paramos todo, reflexionamos y no es triste

Este es el lema que condensa la propuesta de Gébé (Georges Blondeaux) en L’An 01: «Paramos todo, reflexionamos y no es triste» («On arrête tout, on réfléchit et c’est pas triste«). 

Se trata de una utopía, una rebelión no violenta, más que de una revolución. 

Sin dolor. Consiste en dar no un paso adelante o atrás, sino “un paso al costado” (“un pas de côté«). 

Sustituir la lucha por la kermesse

Suprimida la alienación (el trabajo alienante), ya no es necesaria la ficción entendida como evasión. 

Lo curioso es que la serie de cómic la inició Gébé en 1970 y la adaptación cinematográfica se estrenó en 1973. Es post-68. Como dice el autor: «La imaginación que llama a las armas o que llama al orden es una impostura. La imaginación llama a la imaginación». 

Y es también anterior a la crisis iniciada el mismo 1973. 

Cada vez está más claro que es pura poesía gráfica, ya que la historia ―a fecha de hoy― no va por ahí. 

Che Guevara y Eva Perón

A veces oscilamos entre si la historia la hacen personas de carne y hueso ―agentes individuales movidos por impulsos desatados por otros agentes o por ellos mismos, o así―, o si más bien el sujeto de la historia son las estructuras (económicas, políticas, culturales, sociales) en las que nos hallamos inmersos y nos determinan. Otras veces suponemos una solución entre ambos extremos: las estructuras condicionan pero no determinan (es el punto de vista aceptado por el derecho, la religión, las filosofías de la libertad y tal vez la concepción heredada). Cada opción de estas tres tiene sus problemas, pero ahora simplemente quiero referirme a la primera de ellas, por cuanto conlleva el peligro de la hagiografía.
Es este el mayor peligro, el de la hagiografía, al que se enfrentan los dos cómics: Che. Vida de Ernesto Che Guevara, por un lado, y Evita. Vida y obra de Eva Perón, por el otro lado, reunidos en un solo volumen de reciente aparición (Reservoir Books). La autoría de ambas historietas se debe nada menos que a Héctor Germán Oesterheld, al guion, y los dos Breccia (padre e hijo), Alberto y Enrique, al dibujo. De los avatares editoriales que afectaron a la publicación de ambos cómics, uno de 1968 y el otro de 1970, dan cuenta sendas notas editoriales que aparecen cada una al final de las respectivas semblanzas reunidas en el libro.
La épica lírica de Oesterheld, junto al expresionismo y el realismo ―ambos fantasmáticos― de Alberto y de Enrique Breccia (por ese orden), más la magnífica utilización del blanco y negro que efectúan ambos, más todo lo que pone el lector cada vez que actualiza la obra, más un mínimo sentido de la historia, etcétera, convierten el cómic sobre Che Guevara en una obra de arte furiosa y afirmativa, con anclaje tanto histórico como actual.
Diferente es el asunto de Evita. Vida y obra de Eva Perón. A primera vista puede espantar la cantidad de texto escrito en relación con las imágenes dibujadas. Pero esto es solo una primera impresión. La lectura deviene inmersiva a partir de la primera viñeta, y no se abandona hasta el final. Aquí los autores parece que han optado más por el cómic reportaje, o el cómic documental. Prevalece el relato periodístico, pero siempre con la épica subyacente al trabajo de Oesterheld-Breccia. Emociona igual que la historieta anterior (la del Che), aunque de otra manera.
Puesto que todavía circula por ahí una edición de 2008 de Vida del Chela gran novedad ahora es poder disponer de Evita, la vida en cómic de Eva Duarte ―una desconocida para tantísima gente―, con la garantía y el arte de  Oesterheld-Breccia.

Los dos infinitos de Craig Thompson

Página de Raíces de Ginseng

Como Pascal, Craig Thompson se encuentra en el laberinto de dos infinitos: el del cielo y el del suelo. Son dos infinitos que remiten a la infancia del dibujante (Raíces de Ginseng) y a sus padres (Blankets).

Pero, a diferencia del francés, Thompson no parece caer en la trampa de la apuesta. Se conforma con la inmanencia existencial de su propia vida y la de sus seres queridos.
No obstante, sus tres grandes novelas gráficas (las dos citadas más Habibi) rezuman la infinitud que apunta a la trascendencia.
(Sorprenden, por cierto, tanto la calidad del dibujo como el abigarramiento gráfico ―visual y textual― de Raíces de Ginseng, expresión este último de una especie de horror vacui o miedo al vacío.
Sorprenden, sobre todo, si se ponen en relación con la enfermedad en las manos de Thompson y si se piensa, por otra parte, en los vínculos que haya entre el vacío y la infinitud.)

¿De verdad el mercado es autónomo?

Acabo de ver en la web de una empresa que vende libros descatalogados la oferta por 2,95 euros de este cómic, nada despreciable, escrito y dibujado por Miguel Fuster. Me ha impresionado la baratura anunciada y me ha hecho pensar un poco. Son las leyes del mercado, se nos dice, la oferta y la demanda regidas por una mano invisible. Pero, ¿de verdad es el mercado autónomo? ¿Acaso no está dirigido por las grandes empresas y corporaciones, igual que por determinadas decisiones políticas y hasta por el consumo conspicuo teorizado por Veblen?

La gran trampa del neoliberalismo consiste en extender a las empresas, que son personas jurídicas, los mismos derechos que a las personas naturales, o sea, cada uno de nosotros, convertidos ahora en consumidores. La libertad individual que alimenta los tradicionales discursos liberales y anarquistas (con todos los matices existentes entre una y otra posición) es adoptada por el neoliberalismo y el anarcocapitalismo para las mismas empresas y las finanzas. Una auténtica tomadura de pelo en nombre de la libertad.
Lo más gracioso, volviendo al tebeo de Miguel Fuster, es que lo encuentro también ofertado en Amazon, aunque aquí por 255,84 euros y en AbeBooks por 107,46 euros, en ambos casos vendidos desde Francia.
Vaya con la libertad aplicada al mercado, compuesto a fin de cuentas por individualidades personales.

El valor de las buenas entrevistas

                                                Teresa Valero
Las buenas entrevistas son las que permiten que el entrevistado se exprese ampliamente, hasta el punto de que casi percibamos su respiración. Son aquellas en las que el entrevistador no pretende saber más que el entrevistado (o la entrevistada). Etcétera. En televisión lo aprendimos en A fondo, aquel programa setentero de TVE presentado por un Joaquín Soler Serrano que suscitaba la conversación dejando hablar sin cortapisas al personaje invitado.
En tanto que leídas, en la misma estela se ubican las entrevistas que Javier Alcázar y Pablo Portillo realizan en su revista Autores – Autoras de Cómic, en las que mediante una vasta conversación el historietista invitado (José Luis Munuera en el nº 1) o la historietista invitada (Teresa Valero en el nº 2) ―cuyas voces y obras integran monográficamente cada número― se expresan abiertamente acerca de su experiencia y su trabajo.
Autoras de Cómic es el título del segundo número de la revista que realizan los mencionados Javier Alcázar y Pablo Portillo, más el saber hacer gráfico de Antonio Moreno. Como indico arriba, este número está dedicado íntegramente a Teresa Valero y al objetivo manifiesto de que el lector conozca en profundidad la personalidad y la obra de la artista invitada. El más extenso bloque de la entrevista a la autora se complementa con una selección de páginas de historieta e ilustraciones de la propia Teresa Valero, seguida de cuatro reseñas correspondientes a BrujeandoCuriosity ShopGentlemind y Contrapaso, firmadas respectivamente por Diego García Rouco, José Carlos García, José Luis Vidal y Jorge García García. Finalmente, una Tebeografía con detalladas referencias de las publicaciones de la autora pone el broche a este segundo número de la revista que, como el anterior, cumple su objetivo: favorecer el conocimiento del autor o la autora presentes. Un conocimiento en el que resulta imprescindible el valor de las buenas entrevistas.
Ya son dos golondrinas en lo que promete ser un feliz verano.

Nine Antico: feminismo y cómic

Es un tema que no es nuevo, como no lo es la presencia de las mujeres en todos los órdenes de la vida cultural y social. Sí que es nuevo, en cambio, el interés por investigar esta presencia, a partir del indiscutible protagonismo de la mujer en la actualidad (en todos los órdenes de la vida cultural y social).
Dejo aquí el enlace a un artículo en el que me aproximo al asunto en el cómic a propósito de la historietista francesa Nine Antico: