Los conjurados

A propósito de la historia de Los Protocolos de los sabios de Sión, me ha venido a la memoria un poema de Jorge Luis Borges. Habla también de una conjura, pero en este caso es benéfica, a favor del entendimiento futuro de toda la humanidad. Es una antítesis de lo reflejado en La conspiración, de Eisner. Dejo aquí como testimonio el poema de Borges.

Los conjurados

En el centro de Europa están conspirando.

El hecho data de 1291.

Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan

diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.

Han tomado la extraña resolución de ser razonables.

Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades

Fueron soldados de la Confederación y después mercenarios,

porque eran pobres y tenían el hábito de la guerra

y no ignoraban que todas las empresas

del hombre son igualmente vanas.

Fueron Winkelried, que se clava en el pecho las

lanzas enemigas para que sus camaradas avancen.

Son un cirujano, un pastor o un procurador, pero

también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee.

En el centro de Europa, en las tierras altas de Europa,

crece una torre de razón y de firme fe.

Los cantones ahora son veintidós. El de Ginebra,

el último, es una de mis patrias.

Mañana serán todo el planeta.

Acaso lo que digo no es verdadero, ojalá sea profético.

Jorge Luis Borges

Signos

El lenguaje siempre es un sistema de signos y el cómic, en tanto que sistema de signos, comporta un lenguaje. Con toda la riqueza que aportan los significantes que implican significados.

Es un universo simbólico, onírico, artístico. Es también un vehículo de expresión narrativa, histórica, política, cotidiana, biográfica, poética…

Pero es ante todo un lenguaje abierto, por más que codificado.

Antisemitas. La conspiración

La historia del antisemitismo es larga. Tan larga, al menos, como lo es el transcurso de nuestra era.

Una de las versiones más fecundas del antisemitismo moderno es la idea de una «conspiración judía internacional». Y uno de los productos que más han colaborado en la divulgación de esa idea es Los protocolos de los sabios de Sión.

Se trata de un documento espurio según el cual se mostraría la realidad de una conjura pactada por miembros de la estirpe de David para apoderarse del mundo. Los protocolos fueron publicados por primera vez en 1905 en Rusia y desde entonces han contado con numerosas ediciones en todos los idiomas influyentes. Lo curioso es que a pesar de que ya en 1921 el Times londinense demostró la falsedad del documento, y así ha sido sucesivamente demostrado, cada declaración de su falsedad se veía seguida de un resurgir de la divulgación del falso texto.

Internet, sin ir más lejos, se ha convertido en un terreno abonado para la difusión de las insidias contenidas en los Protocolos de los sabios de Sión.

Pues bien, la última novela gráfica de Will Eisner, culminada por él un mes antes de su muerte y titulada La conspiración, tiene un subtítulo más que revelador: «La historia secreta de los Protocolos de los sabios de Sión».

La conspiración, el testamento gráfico y literario de Will Eisner, supone una vuelta de tuerca sobre las innúmeras posibilidades del arte secuencial, que es el modo en que Eisner denominaba al cómic o el arte de la historieta.

Esta novela gráfica conlleva un concienzudo trabajo de investigación. Su objetivo no es otro que contar la historia de Los protocolos de los sabios de Sión. La versión española del cómic de Eisner cuenta con un prólogo de Umberto Eco que comienza con estas palabras:

El aspecto más extraordinario de los Protocolos de los Sabios de Sión no es tanto la historia de su creación como la de su recepción.

Y en efecto, La conspiración muestra cómo una artimaña urdida con fines políticos específicos triunfa en las conciencias de aquellos que necesitan creer en las artimañas si estas sirven para alimentar el odio acumulado contra los enemigos imaginarios. Es un claro mecanismo psicológico, este de las creencias falsas inducidas y asumidas pese a su falsedad. X necesita una imagen contra la que descargar su inquina. Si Y le proporciona esa imagen, aunque sea espuria, X la dará por válida en una especie de bucle de retroalimentación entre su odio y la imagen misma.

Will Eisner era de ascendencia judía. Usó personajes judíos en sus novelas gráficas (Contrato con Dios como paradigma). Los mostró con normalidad, como ciudadanos. Ni héroes ni villanos. Sin embargo, en La conspiración fue más allá. Como si antes de morir necesitara hacer algo respecto a las inquinas volcadas sobre sus ancestros.

Tras un serio trabajo en que se desvela pacientemente el plagio que hay detrás de Los Protocolos, Eisner concluye su libro con unas páginas que muestran la vigencia que aún tiene el antisemitismo en el mundo. Es decir, el autor manifiesta su escepticismo respecto a que la farsa de Los Protocolos esté ya conclusa. Una posición, la de Eisner, contraria al optimismo que muestra Eco en las palabras con que finaliza su prólogo:

Me parece que, pese a este valeroso cómic, más trágico que cómico, de Will Eisner, la historia toca a su fin. Pero eso no quita que sea una historia que valga la pena contar, pues debemos luchar contra la Gran Mentira y el odio que genera.

Yo, como Eisner, tampoco estoy seguro de que esta historia toque a su fin.

Yes We Camp!

El 15-M ha dejado huella y presencia. Una de ellas es este libro: Yes We Camp! Trazos para una (r)evolución. 

Se trata de un volumen colectivo y plural. Más de treinta colaboradores, no todos historietistas y dibujantes, intervienen en él.

La lista de los intervinientes deja claro que no estamos ante un movimiento de perroflautas o cosas peores. Salvo que uno quiera considerar perroflautas a Eduard Punset, Federico Mayor Zaragozá, Carlos Giménez, Paco Roca, Viçens Navarro, Jan (Juan López), Carla Berrocal, etc.

Como en toda obra colectiva, realizada con aportaciones más o menos breves, se podrán encontrar diferentes calidades en ella. No obstante, subyace un mismo propósito común. Hay páginas que van desde la ironía hasta una cierta inocencia angelical, pasando por la constatación y la explicación de los hechos.

Se percibe en algunos casos la intención de relacionar la capacidad de transformar la realidad que supuestamente tuvo la generación de los padres de estos jóvenes, con la de ellos mismos. Un tema amplio para debatir.

Llama la atención el precio de Yes We Camp! (9,50€) en relación con la calidad material y formal del libro. Ya se indica en la contraportada: «Libro sin ánimo de lucro». Y esta vez es cierto.