Antisemitas. La conspiración

La historia del antisemitismo es larga. Tan larga, al menos, como lo es el transcurso de nuestra era.

Una de las versiones más fecundas del antisemitismo moderno es la idea de una «conspiración judía internacional». Y uno de los productos que más han colaborado en la divulgación de esa idea es Los protocolos de los sabios de Sión.

Se trata de un documento espurio según el cual se mostraría la realidad de una conjura pactada por miembros de la estirpe de David para apoderarse del mundo. Los protocolos fueron publicados por primera vez en 1905 en Rusia y desde entonces han contado con numerosas ediciones en todos los idiomas influyentes. Lo curioso es que a pesar de que ya en 1921 el Times londinense demostró la falsedad del documento, y así ha sido sucesivamente demostrado, cada declaración de su falsedad se veía seguida de un resurgir de la divulgación del falso texto.

Internet, sin ir más lejos, se ha convertido en un terreno abonado para la difusión de las insidias contenidas en los Protocolos de los sabios de Sión.

Pues bien, la última novela gráfica de Will Eisner, culminada por él un mes antes de su muerte y titulada La conspiración, tiene un subtítulo más que revelador: «La historia secreta de los Protocolos de los sabios de Sión».

La conspiración, el testamento gráfico y literario de Will Eisner, supone una vuelta de tuerca sobre las innúmeras posibilidades del arte secuencial, que es el modo en que Eisner denominaba al cómic o el arte de la historieta.

Esta novela gráfica conlleva un concienzudo trabajo de investigación. Su objetivo no es otro que contar la historia de Los protocolos de los sabios de Sión. La versión española del cómic de Eisner cuenta con un prólogo de Umberto Eco que comienza con estas palabras:

El aspecto más extraordinario de los Protocolos de los Sabios de Sión no es tanto la historia de su creación como la de su recepción.

Y en efecto, La conspiración muestra cómo una artimaña urdida con fines políticos específicos triunfa en las conciencias de aquellos que necesitan creer en las artimañas si estas sirven para alimentar el odio acumulado contra los enemigos imaginarios. Es un claro mecanismo psicológico, este de las creencias falsas inducidas y asumidas pese a su falsedad. X necesita una imagen contra la que descargar su inquina. Si Y le proporciona esa imagen, aunque sea espuria, X la dará por válida en una especie de bucle de retroalimentación entre su odio y la imagen misma.

Will Eisner era de ascendencia judía. Usó personajes judíos en sus novelas gráficas (Contrato con Dios como paradigma). Los mostró con normalidad, como ciudadanos. Ni héroes ni villanos. Sin embargo, en La conspiración fue más allá. Como si antes de morir necesitara hacer algo respecto a las inquinas volcadas sobre sus ancestros.

Tras un serio trabajo en que se desvela pacientemente el plagio que hay detrás de Los Protocolos, Eisner concluye su libro con unas páginas que muestran la vigencia que aún tiene el antisemitismo en el mundo. Es decir, el autor manifiesta su escepticismo respecto a que la farsa de Los Protocolos esté ya conclusa. Una posición, la de Eisner, contraria al optimismo que muestra Eco en las palabras con que finaliza su prólogo:

Me parece que, pese a este valeroso cómic, más trágico que cómico, de Will Eisner, la historia toca a su fin. Pero eso no quita que sea una historia que valga la pena contar, pues debemos luchar contra la Gran Mentira y el odio que genera.

Yo, como Eisner, tampoco estoy seguro de que esta historia toque a su fin.

Yes We Camp!

El 15-M ha dejado huella y presencia. Una de ellas es este libro: Yes We Camp! Trazos para una (r)evolución. 

Se trata de un volumen colectivo y plural. Más de treinta colaboradores, no todos historietistas y dibujantes, intervienen en él.

La lista de los intervinientes deja claro que no estamos ante un movimiento de perroflautas o cosas peores. Salvo que uno quiera considerar perroflautas a Eduard Punset, Federico Mayor Zaragozá, Carlos Giménez, Paco Roca, Viçens Navarro, Jan (Juan López), Carla Berrocal, etc.

Como en toda obra colectiva, realizada con aportaciones más o menos breves, se podrán encontrar diferentes calidades en ella. No obstante, subyace un mismo propósito común. Hay páginas que van desde la ironía hasta una cierta inocencia angelical, pasando por la constatación y la explicación de los hechos.

Se percibe en algunos casos la intención de relacionar la capacidad de transformar la realidad que supuestamente tuvo la generación de los padres de estos jóvenes, con la de ellos mismos. Un tema amplio para debatir.

Llama la atención el precio de Yes We Camp! (9,50€) en relación con la calidad material y formal del libro. Ya se indica en la contraportada: «Libro sin ánimo de lucro». Y esta vez es cierto.

Cómics

El otro día charlaba con un allegado joven que conoce este hilo. Me decía: «Es que tú dices ‘cómic’ y yo pienso en Batman, en frikis, en los personajes de la serie Big Bang…»

Yo aproveché para enrollarme. Le hablé de la diferencia entre cómics de héroes y cómics de superhéroes. Tintin, Asterix y The Spirit son héroes. Luego están los superhéroes, no todos ellos mutantes. Luego están también los tebeos de nuestra infancia, los de Bruguera, los de la escuela valenciana y el TBO. Y está, finalmente, la literatura gráfica, la que a mí más me interesa por ahora en el mundo de la historieta.

Y le hablé del caso de Will Eisner. De cómo la trayectoria personal de este dibujante y autor refleja la evolución del mundo del cómic. Eisner fue el creador de The Spirit. Tras un silencio creativo, fue también el creador (?) del concepto de novela gráfica.

Un manifiesto de Chester Brown

Chester Brown es un historietista canadiense nacido en 1960. Está pues en nuestra generación.

Hace poco publicó un tebeo, por decirlo así, titulado: Pagando por ello. Y como subtítulo: Memorias en cómic de un putero. Está claro el tema del libro.

Más que de un cómic se trata de un manifiesto.

García Lorca

A raíz de esa cierta analogía que encuentro yo entre el caso Pasolini y el caso García Lorca, andaba preguntándome si el poeta granadino tendría también su correspondiente biografía ilustrada.

Y sí, en efecto, la tiene. Desde hace poco más de un año. Esta es la noticia que da cuenta del hecho. Data del 11 de abril de 2011:

Federico García Lorca salta al cómic con la primera novela gráfica dedicada al poeta

Es obra del dibujante Carlos Hernández y el guionista «El Torres»

http://www.rtve.es/noticias/20110411/federico-garcia-lorca-salta-comic-primera-novela-grafica-dedicada-poeta/423617.shtml

Se titula La huella de Lorca.

El caso Pasolini

La segunda novela gráfica dedicada al poeta-cineasta italiano es de Gianluca Maconi: El caso Pasolini, cuyo subtítulo esclarecedor es Crónica de un asesinato.

Y es que, en efecto, este tebeo publicado en Italia en 2005, coincidiendo con el trigésimo aniversario del asesinato de Pasolini, está íntegramente dedicado a narrar los acontecimientos de aquella noche del 1 al 2 de noviembre de 1975.

El caso Pasolini está basado en los informes policiales, periciales y de la fiscalía, así como en las conclusiones de los tribunales de primera y segunda instancia más la sentencia final del tribunal de casación. Desfila por el libro el artículo en que Oriana Fallaci desvelaba que no había habido un único agresor y las múltiples hipótesis posteriores favorables a esa teoría. Queda claro, en fin, que hay muchas incongruencias en este caso y que ni la policía ni el sistema judicial obraron con la diligencia debida.

En particular, se muestra cómo a Pasolini lo juzgaron la prensa y la sociedad italianas de un modo precipitado y cruel, convirtiendo en una historia de chaperos algo que va mucho más allá por las connotaciones políticas que rodean al caso.

El libro presenta también la realización de la última entrevista que concedió Pasolini a su amigo Furio Colombo unas horas antes de ser asesinado. Cuando se despedían, fue el mismo Pasolini quien, a petición de Colombo, sugirió a este un título para la entrevista: «Estamos todos en peligro».

Impresiona el panegírico fúnebre que Alberto Moravia dedicó a Pasolini en el funeral del poeta.

Pagando por ello

Pagando por ello es un libro de 280 páginas con un solo tema: la prostitución femenina vista desde la óptica de un usuario. No todo el libro es novela gráfica. Tras las historietas que se suceden, hay unas cincuenta páginas escritas (sin ilustraciones) que contienen un epílogo, veintitrés apéndices y un cuerpo de notas; todas ellas dedicadas a razonar y exponer detenidamente el punto de vista del autor al respecto.

Obviamente, Pagando por ello se inscribe en el género autobiográfico tan del agrado de muchos historietistas actuales. El sujeto de la historia que se cuenta es el mismo sujeto que cuenta la historia. Chester Brown se dibuja y nos muestra en su libro a Chester Brown.

No hay apenas erotismo en el libro. La cosa consiste en una fría y contundente defensa de la descriminalización del hecho de que dos adultos concierten una relación sexual pagando uno de ellos un precio. Nótese que Brown no defiende la regulación de ese hecho, sino simplemente su descriminalización.

Como suele suceder en los alegatos, tras la un tanto fatigosa exposición monotemática de Chester Brown se ventila otra cosa. El libro va más allá de lo que dice. La prostitución es un tema muy concreto y a fin de cuentas no todo el mundo está interesado en él. Pero sí que es universal, apetecida por todos, la libertad.

Y ahí está la clave de este extraño libro. Pagando por ello expone una concepción ultraliberal de la sociedad. Los Estados, los gobiernos, solo deben intervenir en las relaciones sociales a la hora de proteger la libertad y, por encima de todo, la propiedad. Es el programa de los libertarianos americanos.

Por otra parte, llaman la atención la sinceridad y honestidad, junto con la frialdad emotiva de Chester Brown a la hora de escribir y dibujar Pagando por ello.

Pasolini

Davide Toffolo (n. 1965) es un dibujante de cómics además de guitarrista de un grupo italiano de rock.

El estilo que presentan sus obras refleja ese aire miltidisciplinar y ecléctico propio de la generación que se incorporó a la industria cultural en las últimas décadas del pasado siglo.

Su tebeo sobre Pasolini, asesinado en 1975, está concebido como una larga entrevista filmada a un hombre que dice llamarse Pier Paolo Pasolini, tiene el mismo físico que él, viste igual, tiene su misma voz…

El texto de la novela, lo que se dice a lo largo de la entrevista, está entresacado de los libros, artículos, entrevistas y demás que Pasolini dejó como legado. Hay, pues, un trabajo de documentación que sirve de puerta de entrada al universo pasoliniano.

Lo que sobresale en esta obra de Toffolo, Pasolini, por encima del acercamiento a las vicisitudes e ideas del poeta italiano, es un aullido, una especie de grito contra la muerte que  cortó de raíz una vida sincera y contra la hipocresía de una sociedad que, con todo su ruido mediático, facilitó el silenciamiento de esa vida humana.

La infancia recuperada

Hacia finales de los setenta del siglo pasado, Fernando Savater publicó uno de sus libros más conocidos: La infancia recuperada:

El título se inspira en una frase de Georges Bataille: La literatura es la infancia finalmente recuperada.

Y en efecto, Savater habla en esa obra de los libros que le cautivaron en su infancia y juventud. Libros de aventuras, fantásticos, de misterio, de narrariva pura al servicio de la imaginación.

Para otros adultos, también el cine puede ser su infancia recuperada. O la televisión. Tampoco me extrañaría que para la generación de nuestros hijos, algún día alguno hable de Nintendo, de Sega o de PS como siendo su infancia recuperada.

A mí se me ocurre que para nuestra generación, además del cine, el tebeo y el cómic son la infancia finalmente recuperada.

Pier Paolo Pasolini

El género biográfico se lleva bien con el cómic actual. Tanto referido a la propia vida del autor (autobiografía) como a la vida de otros.

Yo no creo que esta sea una característica específica de la novela gráfica, sino que es una muestra de que la literatura con dibujos es tan versátil como la literatura sin más.

La vida y la muerte de Pier Paolo Pasolini (1922-1975), lo mismo que su más que interesante obra poética, narrativa, ensayística, cinematográfica y de opinión, están incrustadas en el imaginario colectivo de la cultura contemporánea.

Más en concreto, Pasolini es una ausencia todavía presente en la vida política y cultural italiana. De alguna manera y obviando las diferencias, y junto a su proyección internacional, Pier Paolo Pasolini viene a suponer para Italia lo que Federico García Lorca supone para España. Son heridas de muerte sin cicatrizar. En ambos casos, mataron a un poeta en circunstancias nunca aclaradas. No basta con aludir a su condición de homosexuales en unos tiempos y un país primitivos. Había algo en sus voces que resultaba insoportable para muchos y que había que silenciar. Sin embargo, esas voces permanecen entre nosotros.

Son muchas las indagaciones que acerca del misterio de Pasolini se llevan a cabo incesantemente desde diferentes medios. En el ámbito del cómic, y en Italia, al menos dos novelas gráficas que sepamos han sido dedicadas a esto.

Una de ellas, del año 2002, ha sido publicada recientemente en España. Me refiero a Pasolini, de Davide Toffolo:

La comento en otro post.